Regresé a ver al padre del hombre que me fue infiel y lo hallé con los pantalones manchados, la mirada rota y una dignidad hecha pedazos; jamás pensé que aceptar una simple llave me metería en la guerra más dolorosa de mi vida.

Regresé a ver al padre del hombre que me fue infiel y lo hallé con los pantalones manchados, la mirada rota y una dignidad hecha pedazos; jamás pensé que aceptar una simple llave me metería en la guerra más dolorosa de mi vida.


No me dejó preguntar mucho. Un enfermero pasó junto a nosotros y soltó, casi fastidiado:

—Su hijo vino hace como un mes. Ni diez minutos estuvo. Ni al patio lo sacó.

Don Ernesto apretó los brazos de la silla y murmuró:

—No te preocupes por mí, hija. Ya no pierdas tu tiempo con este viejo.

Pero esa noche no pude dormir. Me quedé mirando el techo, oyendo la lluvia golpear la ventana de mi departamento, pensando en el único hombre de esa familia que alguna vez me quiso de verdad. Y al amanecer tomé una decisión que sabía que me iba a meter en problemas.

Volví al asilo con el caldo caliente, sin imaginar que ese gesto iba a desatar una guerra que nadie en el pueblo iba a olvidar.
Y lo peor… es que yo todavía no sabía el secreto que don Ernesto llevaba un año tragándose solo.

PARTE 2
Cuando entré al patio de la residencia con el termo entre las manos, don Ernesto estaba dormitando bajo la sombra de una jacaranda. Me senté a su lado, le serví el caldo en un tazón y el olor a cilantro, ajo y pollo recién hervido se mezcló con el aire fresco de la tarde. Él abrió los ojos, me vio ahí y se quedó inmóvil, como si no terminara de creer que yo había vuelto. —Te traje de comer —le dije, tratando de sonreír. Le temblaban tanto las manos que tuve que sostenerle el plato y darle cucharada por cucharada. A la tercera cucharada, dos lágrimas le rodaron por las mejillas. —Desde que te fuiste de la casa, nadie me había dado algo preparado con cariño. Tuve que voltear hacia otro lado para que no me viera llorar también. A partir de ese día empecé a ir todos los miércoles y sábados.

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