Sin previo aviso, el millonario decidió visitar la casa de su criada. Nunca imaginó que al abrir esa puerta descubriría un secreto capaz de cambiar su vida para siempre. Era jueves por la mañana, y Emiliano Arriaga se había despertado antes de lo habitual.
El Mercedes-Maybach plateado se sentía como un satélite extranjero a la deriva a través de un sistema estelar moribundo mientras se deslizaba hacia las entrañas laberínticas de Iztapalapa. Emiliano Arriaga,…









